/ Opinión

Y esta es la historia de cuando pensábamos que equivocarse no era malo

Querida hija mía hoy te voy a contar una historia perteneciente a un mundo que ya no existe, un mundo en el que apenas empezábamos a conocer o imaginar lo que hoy controla nuestro bienestar y se encarga de nuestras vidas mientras nosotros solo disfrutamos.

Había una época en la que emprender parecía ser el país de las maravillas, ese lugar donde equivocarse estaba permitido, donde en aquella red social llamada Facebook que hoy en día está obsoleta se veían imágenes con una frase que decía “no importa cuántas veces fracases, lo importante es que nunca te rindas” esa parte de la historia donde la inteligencia artificial se empezaba a poner de moda y era tan mala que le pedias a tu asistente virtual que buscara algo y en vez de hacerlo le llamaba a la persona menos indicada.

Por aquella época yo era joven y con poca experiencia sobre emprendimiento, pero… ¿Qué podía salir mal? Al final de cuentas estaba permitido equivocarse y lo importante era no rendirse, y así nació este movimiento.

Código, Cloud Computing, Inteligencia Artificial, Logística, Finanzas, Relaciones Publicas, Usuarios, nacimos para esto, esto es lo que somos, era lo típico que se escuchaba en aquella casa que hacía de oficina, la motivación estaba al mil por ciento, parecía que nada podía detener un movimiento tecnológico que nacía en una ciudad donde sus habitantes no sabían la diferencia entre un técnico informático y un programador, donde la tecnología era usada para subir miles de memes a las redes sociales, te imaginas una red social gratuita donde podías subir miles de imágenes, vaya tiempos aquellos.

Parecía todo ser maravilloso y empezaba a creer que lo que se publicaba en las redes sociales era verdad, emprender era lo mejor, pero de pronto ¡Boommm! Como si de una bomba de tiempo se tratase las maravillas explotaron, ¿sabes lo que es pensar que no es malo equivocarte y de pronto ver que un error te costó cien mil dólares? Con que cara vas a con tus inversionistas a decirles ehh chaval me equivoque y tus 100K se fueron al carajo.

Ahí ya no parecía tanta verdad eso que salía en las redes sociales y que decía, intentalo, venga si te equivocas lo vuelves a intentar y repite hasta que triunfes, a veces pensaba que los que publicaban esas cosas se ganaban la vida mintiéndoles a los demás, hasta ahora no sé si era una total mentira o solo eso no aplico para mí.

De pronto yo que creía que todo iba ser detrás de una computadora tenía que salir y hablar con inversionistas, clientes y posibles socios y ahí fuera de mi área de confort empecé a equivocarme, y de pronto me dije y que me preocupo yo si todos en algún momento nos equivocamos, así que seguí adelante y cuando me di cuenta de que a nadie le interesaba nuestra startup, entonces supe que equivocarse sí que estaba mal, que si queríamos triunfar no debería haber margen de error.

Tu padrino con toda y su pasión por el código pensaba que siempre iba estar escribiendo líneas sin importar que pasaba después, pero de pronto se encontró con que alguien tenía que sacar a producción nuestro más valioso tesoro, y que un bug ahí cuando más usuarios estaban usando nuestra obra de arte nos costaba miles de dólares y arruinaba nuestra reputación, ahí fue donde se dio cuenta de que equivocarse esta muy pero muy mal.

Y así cada uno de los que estábamos ahí empezamos a olvidar eso que decíamos todos los días y que estábamos hechos para eso, los errores nos costaron caro, más allá del dinero la motivación se caía, empezábamos a dudar de nuestra capacidad y de pronto llegábamos a pensar que lo mejor sería abandonar el barco y que se hundiera.

Afortunadamente eso no paso, nadie ha abandonado y nuestro pequeño movimiento tecnológico hoy está presente en todos los dispositivos móviles del planeta, pero fue gracias a que nos dimos cuenta de que no existe margen de error, que equivocarse no está bien, y de que una imagen en Facebook no va ser suficiente para emprender, hagas lo que hagas no pienses que si te equivocas va estar bien, piensa en que no existe la palabra equivocarse y que si eso pasa estas jodida.